“El relato de una debacle global, pero también una declaración de intenciones: el fin del mundo está aquí, nada será ya como lo conocemos pero, a partir de mañana, construiremos algo nuevo y mejor. Morir para renacer. Exactamente eso es lo que han hecho MUCHO, cerrar el capítulo de su debut para volver con algo nuevo y más arriesgado. Arriesgado no sólo por su contenido o por haber ideado un disco conceptual, sino también por su construcción: la composición al piano, la ausencia de guitarras rítmicas y el acento en los arreglos hacen de este disco algo muy alejado del pop “de toda la vida”, de las sencillas canciones de tres acordes que conformaron su primer trabajo. MUCHO se han complicado la vida, y han salido airosos”. Un tremendo paso adelante con canciones soberbias como “Como si no hubiera mañana” o “El lustroso alarido”. Un grupo que crece (exponencialmente) a cada paso.