Lüger contraataca. Tras tener que reeditar unas 200 copias de su anterior disco, el LP de debut “Lüger” (Giradiscos, 2010), el grupo se encerró de nuevo del 13 al 15 de diciembre de 2010 con Rubén Suarez en los estudios Red Led. Allí grabaron, mezclaron y masterizaron este “Concrete Light” (Giradiscos / Maxophorne, 2011). Para su edición contaron, además de con el sello del propio Edu, con la colaboración de Maxophorne, discográfica montada por la gente de I’m An Artist, agencia por otro lado del propio grupo. Ofrecido inicialmente en descarga gratuita en su bandcamp, deciden editarlo en versión CD y en vinilo.

Con pocas ganas de romper con lo ya logrado en su debut, comienzan con una intro de más de seis minutos a la que han titulado “Belldrummer motherfucker (intro)“. Auténtica piscina de burbujas con las que poder planear desde el principio. Una locura.

Con las reverberaciones del tema anterior se entra en la antesala de “Monkey’s everywhere“. Tiene algo de las colaboraciones de los hermanos Gallagher de Oasis con los Chemical Brothers. La letra no es más que la repetición en plan mantra del título de la canción.

La tormenta se desata con “Dracula’s chaffeaur wants more“. Arranca con percusiones que vaticinan lo que finalmente se desencadena al minuto y medio de canción. Arrebatos de este calibre ya aparecían en el disco anterior, pero aquí desde luego que Lüger no ha perdido la forma. Siguen teniendo argumentos con los que convencer a los que esperaban simplemente ejercicios de planeos espaciales.

Eso sí, tras la tempestad, la calma de la vena más progresiva del grupo. “Hot stuff” es sin duda otra gran canción, compuesta por superposición de líneas rítmicas diferentes que se entrecruzan para formar una pequeña joya.

Shirokovsky pallasite“, en sus dos entregas, sigue contribuyendo a elevar la media del disco. Está claro que para facturar un tema poderosísimo no es necesario romper tímpanos. Al menos así nos lo muestran aquí. Ritmos y repeticiones debidamente conjugadas pueden lograr un objetivo similar. Y por si acaso ya no estuvieras debidamente entregado, la voz que aparece, termina por subyugarte y sumergirte.

Todo acaba con “Zwischenspiel/Quidquid latet apparebit“, canción compuesta con un sitar dando así un toque oriental. Al final, sonido de las voces del grupo y baquetas dando por finalizada la grabación del disco.

Otro gran disco de Lüger, y ya van dos.